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viernes, 28 de marzo de 2008

POESÍA PINTADA


"La pintura es una poesía que se ve y no se oye - decía Leonardo -, y la poesía es una pintura que se oye y no se ve". De vez en cuando la mano de un poeta traza con letras un dibujo, un caligrama, una invención, un experimento, el intento de unir palabra e imagen visual, dar un contorno a consonantes y a vocales, hacer que trepen en el espacio del papel los rasgos de las letras, hacer que bailen, que se distorsionen, que se compongan y descompongan, que jueguen con las formas de la creación. Lo hizo Rabelais en una canción en honor a Baco que compuso en forma de botella, y en el siglo XX Vicente Huidobro, Gerardo Diego, Larrea, Guillermo de Torre, la poesía pintada de Rafael Alberti, quisieron unir lo plástico y lo literario hasta lograr concentración y dispersión en los signos escritos, como prestidigitadores en la pista de la página, los lectores con los ojos abiertos ante el movimiento de las letras y los aplausos de la atención en la penumbra de la lectura.
Ahora la Biblioteca Nacional en Madrid reúne varios de estos caligramas, las valiosas e ingeniosas formas de relación entre el verso y la imagen en el Barroco, las composiciones de laberintos, los acrósticos de diversos tipos, el collage, muchas invenciones realizadas para pintar escribiendo y escribir pintando, juegos malabares de la experimentación que lleva en el sombrero de letras este hombre que nos recita poesía y que al descubrirse y despedirse le empiezan a volar por el aire todos los versos que lleva en la cabeza.

martes, 4 de septiembre de 2007

TARDE EN LA NOCHE

Tarde en la noche me levanto dormido a beber un vaso de agua y a picar algo en la nevera, pero el resplandor helado del frigorífico, estas botellas alineadas, el acuarium de frutas y aceitunas me impide salir de este sueño, muevo la pierna y cambio de postura pero vuelvo a inclinarme a coger algo, no sé, quizás esta cucharadita de helado para volver a dormir, me gustaría despertarme, siempre me pasa, cierro la puerta del frigorífico y voy hacia el comedor y veo a este hombre de pie que me espera en el centro del sueño. ¿Por qué sueño con él, quién es este hombre, qué quiere de mí? "Es asombroso- me dice- que cada mañana nos despertemos cuerdos después de haber pasado por esa zona de sombras, por esos laberintos de sueños". Es verdad, y por eso muevo la pierna otra vez, sí, sé que he movido la pierna, no sé si dormido o despierto, intento abrir los ojos en este comedor, mirar a este hombre fijamente, saber quién es, pero el sueño sigue con los ojos cerrados, siempre tengo este sueño, sueño de ojos cerrados que no consiguen despertarse, y así vuelvo al pasillo, de nuevo al resplandor de la nevera, la luz de las botellas, mi mano que toma esta cucharadita de helado y así me voy quedando otra vez dormido.

lunes, 3 de septiembre de 2007

( NOTAS A LECTURAS) (Umbral. 2)

Hoy Arcadi Espada en su columna de EL MUNDO habla de Anna Caballé a la que yo me referí en mi blog del 29 de agosto. El libro de la profesora sobre Umbral -"El frío de una vida"-"cuya sola mención - dice Espada-se ha eludido estos días como peste en el duelo por el escritor" abre, como dije, el panorama sereno de la crítica. ¿No es más alto y profundo en Lorca "Poeta en Nueva York" que otros "Romanceros" aplaudidos popularmente en un principio? ¿No hay obras teatrales de Valle-Inclán o novelas como "Tirano Banderas" que superan a algunas de sus "Sonatas"? ¿Qué ha quedado de la musical sonoridad de Gabriel Miró? ¿Qué lugar ocupan en Galdós los "Episodios Nacionales"? Es necesaria la distancia. Hacer crítica rigurosa y sosegada supone ir colocando-lo hacen los historiadores-las cajas de las obras en las estanterías de la gran Biblioteca. Además vienen luego las modas. ¿No nos trae el viento, por ejemplo, de nuevo a Stefan Zweig? Vientos y modas entran y salen por las ventanas de la Biblioteca del mundo cruzada de laberintos. "El tiempo lo cura todo", le dice un lector a otro mientras hojea en la penumbra un libro olvidado. Y el otro en silencio asiente mientras abre también otras páginas y, tras desempolvarlas, las vuelve a colocar cuidadosamente alineadas en su memoria.