sábado, 24 de noviembre de 2007

HACER COMPRENDER, HACER SENTIR, HACER VER (2)

Y para celebrar también estos tres meses de blog que se cumplen mañana he invitado a ver conmigo "Apocalypse Now" al mismo Conrad. Sentado en su butaca ha mirado de reojo la película y luego hemos hablado de su prólogo a El negro del "Narcissus". Hay que tener - me ha aconsejado sobre el quehacer artístico - un esfuerzo sincero para llevar a cabo esta obra creadora, para caminar por esta vía todo lo lejos que sus fuerzas le permitan, sin dejarse abatir por las vacilaciones, el cansancio o los reproches, es la única justificación valedera del que trabaja en una obra de imaginación. Y a aquellos - ha continuado - que, en la plenitud de una sabiduría que busca un provecho inmediato, exigen que se les consuele, divierta o dé ejemplo, cuando no que se les mejore, anime, asuste, violente o deleite sin demora, deberá, si es de conciencia clara, responder lo siguiente: "El fin que me esfuerzo por alcanzar, sin otra ayuda que la palabra escrita, es haceros comprender, haceros sentir y, ante todo, haceros ver. Esto, y sólo esto; simplemente. Si lo consigo, aquí encontraréis, con arreglo a vuestros merecimientos, ánimo, consuelo, terror, deleite, todo lo que puede complaceros, y acaso también ese atisbo de la verdad que olvidásteis reclamar".



Después, al salir, le he preguntado por Coppola pero aún no he conseguido adivinar si le gustó la película.

HACER COMPRENDER, HACER SENTIR, HACER VER (1)


Para celebrar los tres meses de este blog que se cumplen mañana me ha acompañado esta tarde la mirada del coronel Kurtz al final del río de lecturas y cine, corriente arriba en una patrullera, dejando atrás la Caballería Aérea con su carga de aspas y de espuma en "La cabalgata de las Walquirias", mi habitación oliendo a humo, fuego y gasolina.
He visto la película de Coppola una vez más, los helicópteros coronando el sofá, bengalas, gritos y disparos que llegaban del pasillo "y sobre ese rostro de marfil la expresión de sombrío orgullo, de implacable poder, de pavoroso terror...de una intensa e irredimible desesperación. ¿Volvía a vivir su vida, cada detalle de deseo, tentación y entrega, durante ese momento supremo de total lucidez? Gritó en un susurro a alguna imagen, a alguna visión, gritó dos veces, un grito que no era más que un suspiro: "¡Ah, el horror! ¡ El horror! ".

jueves, 22 de noviembre de 2007

MANOS QUE HABLAN

Aunque con los movimientos de las otras partes del cuerpo se suele acompañar el hablar, no hay sin embargo miembro que a todas las variedades del decir (que son infinitas) pueda acomodar sus actos sino las manos, que en cierto modo puede decirse que en verdad hablan.
¿Escribe esto sobre ese papel el médico napolitano Bartolomeo Maranta en 1575 o son las dos manos de Escher, las dos manos del dibujante y grabador holandés las que al unísono están copiando lo que dijo Maranta? Nunca lo sabremos. Las manos que escriben adquieren esos efectos ilusorios, esquemas geométricos basados en falsas perspectivas y las fechas y los tiempos se anotan cada una con un lápiz. Las manos hablan entrecruzándose y las manos de pronto se levantarán del papel y comenzarán a actuar.
Es el lenguaje de los gestos, la señal de los dedos indicando, ordenando, señalando, ayudando a comprender, a veces llevando el índice a los labios para representar el silencio. Hoy que ha muerto un actor en España el gesto en el arte escénico evoca a las manos que envuelven y entregan las palabras al patio de butacas. Los patios de butacas muchas veces son las calles con sus aceras de movimientos gestuales, discusiones, ruegos, opiniones, amenazas, la representación de las manos que intentan explicar lo que la fuerza de las palabras ya explicó, pero que ahora la flexión de los dedos y la concavidad de las palmas empuja y arroja al espectador que escucha.
Luego las manos se calmarán. Tomarán esta noche un papel y un lápiz y otra vez, cruzándose, volverán a escribir.

martes, 20 de noviembre de 2007

PASEOS CÉLEBRES















Paseos por el bosque, paseos por laderas y montañas, paseos, o mejor, pasos hacia atrás cuando el pintor quiere tomar perspectiva antes de acercarse nuevamente al lienzo, paseos higiénicos en los que la mente se aleja de la mesa, abre la puerta del jardín y marcha junto al perro con la excusa de dar una vuelta. Paseos a media tarde de Thomas Mann, paseos escribiendo, componiendo o pintando ausentes de papel, partitura o caballete, paseos y pasos sobre hojas crujientes, sobre nieve crujiente, zapatos húmedos y brillantes bajo la lluvia, zapatos reventados por el polvo del sol. Paseos. Pasos. El paseante solitario Robert Walser, el paseante que sigue tras sus páginas como W. G. Sebald, el paseante lector que continúa detrás de Sebald y de Walser, el paseante librero que marcha aconsejando al paseante lector. Paseos. Pasos. Los andares de los hombres, a veces con el libro en la mano, se encuentran al fondo con esa figura del escritor suizo Robert Walser con el sombrero y el paraguas, de perfil, mirando el horizonte. En el horizonte, en el suelo, aún se ven las pisadas de quien paseó hace poco intentando subir por la nieve.

Vídeo presentación de "Personajes literarios"


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En este vídeo aparecen las fotografías de los personajes literarios que se comentan y se estudian en el último libro publicado "El artículo literario y periodístico. Paisajes y personajes".

domingo, 18 de noviembre de 2007

LOST IN TRANSLATION

Quizá los cuadros de Hopper a los que aludí aquí ayer se pudieran unir de alguna forma con esas escenas de Sofía Coppola en Lost in translation, cuando Bill Murray contempla por los ventanales de los rascacielos la nocturna ciudad de Tokio. El cine se funde en la pintura y la pintura en el cine mientras las pupilas dilatadas del actor que no consigue dormir son reflejadas en la gran capital acristalada en la noche. Hopper hubiera dejado inmóvil un cuadro más sobre la soledad y Bill Murray se hubiera dejado pintar en su incomunicación mientras agitaba levemente en sus manos, al lado de Scarlett Johansson, ese vaso de wisky con hielos de silencio.