viernes, 7 de marzo de 2008

EL CAMINO PARA VENIR AQUÍ



El camino para venir aquí está hecho de piedras, periódicos, hierro, neón y cristales, es un camino de arte, el camino del "arte povera", materiales tan pobres como la madera, los tejidos, los hilos, pero los hilos me han ido tirando y atrayendo hasta esta sala, han ido atando mis pasos por Caixa Forum de Madrid hasta dejarme quieto ante esta pieza en el suelo, "El camino para venir aquí" de Mario Merz, el camino de los periodicos repetidos, la noticia solidificada, "Il Corriere della Sera" del 10 de enero de 1986 amontonado en paquetes bajo una cinta fosilizada, una hilera de periódicos iguales, la noticia siempre repetida, esa noticia "Non piu armi alla Libia" en primera página, no, no más armas a Libia ni a ningún sitio, no mandar armas nunca a nadie, ¿para qué las armas?, la noticia aparece en Primera y la Primera se repite multiplicándose en el suelo, el periódico muestra sus montones efímeros, nada más efímero que un periódico de ayer, ayer se mandaban armas a Libia y hoy se envían a otros sitios, el periódico está detenido en esta sala, es la repetición de la actualidad, la relación que Merz hacía entre cultura y naturaleza, ¿es cultura mandar armas a los hombres?, ¿se mejora la naturaleza?.
Luego he tomado la senda del hierro, del tejido, del cristal, el neón me ha guiado por Madrid, he cruzado las calles y he llegado a las teclas de este blog de Mi Siglo, me he asomado a la ventana de la pantalla y he recordado de nuevo el camino para venir aquí.
(Imagen: pintura de Mario Merz.-Flickr)

jueves, 6 de marzo de 2008

JERUSALÉN, JERUSALÉN


- No veo ningún nexo necesario entre la angustia y la experiencia judía - decía el escritor norteamericano Bernard Malamud -. No creo que exista una angustia nacional, aun cuando haya algunos judíos ciertamente angustiados. No creo que una encuesta realizada en varios países permita determinar una angustia específicamente judía. No todos los judíos tienen una experiencia idéntica. Si existe algo que se parezca al "carácter" nacional, no creo que la psicosociología haya probado aún que existe una angustia internacional específicamente judía.
Por su parte, Saul Bellow comentaba:
- No tengo ningún deseo de hablar de la literatura judía . A mi entender se trata de una cuestión de sociología a la que el mismo escritor sea incapaz de responder.
Truman Capote quería terciar también en el debate:
-Me siento completamente extraño a Bellow y a Malamud y a todo lo que hace furor en Nueva York...Ellos son quienes hacen la ley. La ley literaria. Controlan el Establecimiento literario. Y yo me encuentro solo, completamente solo en el frío...
Viene todo esto en relación con la polémica suscitada por el Salón del Libro de París que se celebrará en esa ciudad del 14 al 19 de marzo y donde Israel es invitada de honor coincidiendo con el sesenta aniversario de la creación del Estado de Israel.
Ya en Italia, Israel también ha sido invitada de honor a la Feria del Libro de Turín y ha estallado la misma polémica que parece ahora situarse entre quienes reciben con calor a los 39 escritores israelíes que van a la capital francesa y quienes protestan por su presencia, muchas de esas protestas provenientes de países árabes.
A la vez, una de las más interesantes revistas de Francia dedicadas a autores y a libros, "Le Magazine littéraire", cambia su apariencia y su fondo en el número que saldrá a la calle precisamente el día 14 y publica un especial Documento sobre "los judíos y la literatura". Malamud, Bellow y Mailer, entre otros, dice uno de sus artículos, no se han reconocido, como muchos han pretendido, dentro de la "escuela judía de Nueva York", aunque el "signo judío" impregna a pesar de todo sus diversas obras de manera muchas veces enigmática y secreta. La vitalidad literaria israelí - señala Pierre Assouline -es aún más sorprendente puesto que ella está silenciosamente cercada por la muerte.
A París, entre otros, van Amos Oz y David Grossman para hablar de "la literatura y el mundo", pero la lista de grandes narradores judeonorteamericanos nos llevaría por ejemplo hasta el polaco que emigraría a Estados Unidos, Isaac Bashevis Singer, o a la célebre y extraordinaria novela, Herzog, de Saul Bellow.
Si ahora siguiéramos la estela de agua que fue dejando aquel histórico barco en el mar escucharíamos la voz de León Uris diciéndonos:
- Existe toda una escuela de escritores judíos norteamericanos que se pasan el tiempo maldiciendo a sus padres, detestando a sus madres, torturándose el alma y preguntándose porqué han nacido. Yo escribí Exodo porque estaba cansado de excusas y del sentimiento que nos impulsa a buscar excusas. La comunidad judía de este país es proporcionalmente mucho más fértil que cualquiera otra en el campo del arte, de la medicina y sobre todo de la literatura.

martes, 4 de marzo de 2008

LA ESCRITURA NOCTURNA



- En la escritura diurna - dice Magris -, un escritor, también cuando inventa, expresa un mundo en el que se reconoce; habla de sus propios valores, su modo de ser, su sentido y su concepción de la vida.
-Pero en la escritura nocturna - le contesta andando junto a él el doble de Magris - el escritor ajusta cuentas con algo que surge de improviso dentro de él y que, quizá, no sabía que tenía: sentimientos, impulsos inquietantes y también horribles que nos asombran, nos horrorizan, nos sitúan ante un rostro que no creíamos tener, nos dicen lo que podríamos ser, lo que tenemos o esperamos ser, que quizá por una simple casualidad no hemos sido.
-La escritura diurna, sin embargo ...-intenta interrumpirle Claudio Magris caminando por las calles desiertas...
Pero ya su doble enseguida le corrige:
- Mire usted, cuando un escritor encuentra a este sosias suyo, a lo mejor preferiría que dijera cosas diferentes de las que está diciendo pero, si es honesto, tiene que dejarle hablar e incluso, permitir que diga verdades desagradables; en resumen, tiene que dejar la pluma a la escritura nocturna.
Y así van, escritura diurna y nocturna de la mano, el día y la noche de los escritores, parte de luz y parte de sombra, la lucidez y la irrealidad sobre el asfalto, la conciencia y el subconsciente que nunca se separan, que nunca se despiden, que van juntos dentro de Claudio Magris como van dentro de nosotros mismos.

domingo, 2 de marzo de 2008

TOLKIEN : ESTAR DENTRO DEL LENGUAJE


Ante este mapa en el papel o dentro de su cabeza, pensando en los amantes de los árboles, las flores o el agua, en los humanos que cultivaban el suelo y edificaban villas y fortalezas, en los que buscaban minerales dentro de las montañas o en quienes custodiaban los bosques, Tolkien le consultaba a su hijo Christopher el 21 de mayo de 1944: "¿Te parece que Shelob (Ella-Laraña) es un buen nombre para una monstruosa araña? Por supuesto, se trata tan sólo de "she más lob" = (araña) ; pero escrita como una única palabra, parece algo nocivo..."

Diez días después le confiaba también a su hijo: "Le leí a C.S.Lewis los dos últimos capítulos (El antro de Ella-Laraña y Las decisiones de maese Samsagaz). Sam, entre paréntesis, no es la abreviatura de Samuel, sino de Samsagaz (Medio-tonto en inglés antiguo), como el nombre de su padre es el Gaffer (Ham) en inglés antiguo Hamfast o Stayathome ( Quedadoencasa). Los hobbits de esa clase tienen por lo general nombres muy sajones; y no estoy verdaderamente satisfecho con el sobrenombre Gamyi y lo habría reemplazado por Buenchico si pensara que tú me lo permitirías."

Las Cartas de J.R.R. Tolkien (Minotauro) revelan, entre tantos otros escritos, la preocupación del autor por el lenguaje. En la necrológica de Tolkien que The Times publicó en 1973 y que escribió su amigo C.S.Lewis se decía que él había sido no sólo un estudioso, sino un creador lingüístico: "Había estado dentro del lenguaje", se afirmó. ""Al escribir - decía Tolkien - yo siempre empiezo por un nombre. Dadme un nombre, y sacaré un cuento, pero no al revés". Como tampoco estaba muy seguro de cómo había inventado la palabra hobbit: "Yo no sé de dónde salió el nombre. Uno no puede coger al vuelo a su cerebro. Es posible que fuera por asociación con el Babbit de Sinclair Lewis".

A Tolkien me referí en Mi Siglo el 29 de noviembre pasado y allí aludí a la invención y a la realidad. Ahora, un libro reciente, "Tolkien et le Moyen Âge" (CNRS, París,2007), publica una serie de artículos en torno al Tolkien investigador y filólogo, especialista en el mundo anglosajón-medieval. Lo feudal, el universo de las armas, la música, la poética, la magia, la arquitectura y la medicina expanden esa Edad Media de la que habla el célebre escritor. ¿Pero de qué Edad Media se trataba?
Se sabe que la ambición de Tolkien no era escribir novelas, sino constituir algo legendario, susceptible de reunir a la vez las mitologías greco-romanas y celto-germánicas. Trabajaba el lenguaje con intuición e imitación y ahora - además de quienes le veneran como autor y de quienes le rechazan - es estudiado como creador del lenguaje en muchas universidades del mundo.


jueves, 28 de febrero de 2008

" AL TORO Y AL AIRE, DARLES CALLE"





Este dicho popular, "Al toro y al aire, darles calle" parece que ilustrara esta estampa de Goya, Disparate de toritos/Lluvia de toros que puede verse en la exposición del Prado, en la excelente ampliación del Museo, allí donde en una vitrina reina la última adquisición de 2006, El toro mariposa, dibujo realizado por el pintor en la fase final de su vida en Burdeos.



He estado una de estas mañanas por allí, entre los toros y el aire, el vuelo, la diversión y la risa, el aire entre las astas y las pezuñas, los toros cruzados en Disparates, la "locura volante" trazada en aguafuerte, aguatinta y punta seca. Goya es único y nunca se cansa uno de asombrarse. Desde el perro célebre asomando su cabeza casi de la nada hasta las muecas de las pinturas negras. Goya aquí, en este disparate de toritos - varios cuerpos, varias colas, varias astas -nos trae y nos lleva por su libertad creadora camino poco a poco de esos años postreros de su vida, cuando en 1825, en una carta de Moratín, éste dice del pintor hablando de su estancia en Francia : "Goya, con sus setenta y nueve pascuas floridas y sus alifafes, ni sabe lo que espera, ni lo que quiere : yo le exhorto a que se esté quieto hasta el cumplimiento de su licencia. Le gusta la ciudad, el campo, el clima, los comestibles, la independencia, la tranquilidad que disfruta. Desde que está aquí no ha tenido ninguno de los males que le incomodaban por allí y, sin embargo, a veces, se le pone en la cabeza que en Madrid tiene mucho que hacer; y si le dejaran, se pondría en camino con una mula zaina, con su montera, su capote, sus estribos de nogal, su bota y sus alforjas".

En otra carta, meses después, Moratín comenta cómo Goya le ha dicho "que ha toreado en su tiempo y que con la espada en la mano a nadie teme".


Mientras tanto los toritos bailan ante nosotros con su lluvia de cuerpos, saltan, se cruzan, nos sorprenden y su agilidad nos fascina.

(Disparate de toritos/ Lluvia de toros, estampa de los Disparates adicionales de la edición póstuma de L´Art París-Londres, 1887 G-568.-JPEG Image )

miércoles, 27 de febrero de 2008

EL HOMBRE QUE QUERÍA SER LIBRO


- Cuando era pequeño - me dice Amos Oz -, quería crecer y ser libro: a las personas se las puede matar como a hormigas. Tampoco es difícil matar a los escritores. Pero un libro, aunque se lo elimine sistemáticamente, tiene la posibilidad de que un ejemplar se salve y siga viviendo eterna y silenciosamente en una estantería olvidada de cualquier biblioteca perdida de Reikiavik, Valladolid o Vancouver.

Estamos charlando en su despacho de trabajo, entre libros, ante un mapa extendido sobre el atril, y nos llega el aroma de esa biblioteca de infancia que él contó de forma extraordinaria en Una historia de amor y de oscuridad.

- Aquel que busca el corazón del relato en el espacio que está entre la obra y quien la ha escrito - me dice - se equivoca: conviene buscar no en el terreno que está entre lo escrito y el escritor, sino en el que está entre lo escrito y el lector. En vez de preguntar: "Cuando Dostoyevski era estudiante, ¿de verdad asesinó y robó a ancianas viudas?", prueba tú, lector, a ponerte en el lugar de Raskolnikov para sentir en tus carnes el terror, la desesperación y la perniciosa miseria mezclada con arrogancia napoleónica, el delirio de grandeza, la fiebre del hambre, la soledad, el deseo, el cansancio y la añoranza de la muerte, para hacer una comparación (cuyo resultado se mantendrá en secreto) no entre el personaje del relato y los distintos escándalos en la vida del escritor, sino entre el personaje y tu yo secreto, peligroso, desdichado, loco y criminal, esa terrible criatura que encierras siempre en lo más profundo de tu mazmorra más oscura para que nadie pueda adivinar jamás la esencia de tu existencia, ni tus padres, ni tus seres queridos, no sea que se aparten de ti con espanto igual que se huye ante un mostruo.

Salimos fuera, a la calle, y me dedica la conferencia que él pronunció hace siete años, "Sobre el goce de escribir y el compromiso". Contemplando a cuantos cruzan a a nuestro lado me habla de su trabajo de inventor de historias, de cómo imagina él los relatos y las vidas:

- Aprendí de alguna forma - me explica mientras caminamos - a morigerar mi soledad mirando a la gente, adivinando, inventando, a veces escuchando al azar fragmentos de conversación y uniéndolos, como un hombre de la Stasi. Detallitos de información para crear, a veces, un historial incriminatorio. Tengo que confesar que todavía hoy hago lo mismo cuando tengo que "matar el tiempo", por llamarlo de alguna manera, en un aeropuerto, sentado a la sala de espera del dentista o de pie haciendo cola. En vez de leer periódicos o rascarme la cabeza, fantaseo. Claro que algunas de mis fantasías actuales no son tan inocentes como mis fantasías infantiles. Pero todavía fantaseo. Y es un pasatiempo útil, no sólo para un novelista, no sólo para un escritor, sino para todos y cada uno de nosotros. Pasan tantas cosas en cada esquina, en la cola de cada parada de autobús, en cada sala de espera de una clínica, en cada café... De hecho, muchos seres humanos cruzan nuestro campo de visión cada día y la mayor parte del tiempo no suscitan nuestro interés: ni siquiera reparamos en ellos, vemos siluetas en general. Así que si uno adopta la costumbre de observar a los extraños, con un poco de suerte termina escribiendo historias al fantasear acerca de lo que la gente se hace entre sí o qué relación hay entre ellos.
Le recuerdo a Oz cuando nos vimos en Oviedo, sentados en el parque de San Francisco, tras darle el Premio Príncipe de Asturias el año pasado, aquella conversación de la que hablé en Mi Siglo el 28 de octubre de 2007.
Después me paro ante una librería. Veo un ejemplar de Contra el fanatismo, entro y consigo comprarlo. Me llevo a Amos Oz en el bolsillo transformado en libro.



domingo, 24 de febrero de 2008

SEIS MESES / OCHO 1/2



Hace ahora cuarenta y tres años - en la mañana del 24 de febrero de 1965 - estuve en Roma con Federico Fellini que rodaba en aquel momento "Giuletta de los espíritus". La entrevista con el célebre director italiano la recogí en mi libro Diálogos con la cultura.

Se le ve que Fellini - escribí entonces -, recostado en este sillón, mira los exteriores del bosque donde Giulietta Masina está bajando del árbol, descendiendo de la casa de ramas, descubriendo con ojos de payaso el suelo. El despacho en que charlamos huele a bosque, el bosque huele a decorado, los decorados los clavan los carpinteros, a los carpinteros los pagan los productores. Huelen los productores a bosque, esperan en la sombra, con sus puros habanos encendiendo sortijas en la oscuridad, a que nosotros terminemos. Suena el teléfono. Fellini se levanta, habla, cuando vuelve dice que Giulietta de los espíritus quiere tenerla montada pasado mañana.

Ahora, el 25 de febrero de 2008 este blog Mi Siglo cumple sus seis meses de vida en el espacio. Vaya hoy, como recuerdo y homenaje al gran Fellini, la luminosa pasarela final de su película 8 1/2 que ofrezco en este vídeo.